Prácticas básicas pueden evitar muchas situaciones que ponen en riesgo a los pacientes cuando son bien aplicadas. La seguridad del paciente no depende solo de protocolos, porque se construye cada día con acciones concretas y compromiso de todos los actores del sistema de salud.
En este artículo te compartimos un conjunto de buenas prácticas recomendadas para fortalecer la seguridad en los procesos asistenciales, prevenir eventos adversos y cumplir con los estándares establecidos en la normativa colombiana.
⁂ ¿Qué son las buenas prácticas en seguridad del paciente? ⁂
Son acciones concretas, verificables y repetibles que reducen la probabilidad de errores, fallas o riesgos durante la atención en salud. Se basan en la evidencia, la experiencia institucional y los lineamientos técnicos del Ministerio de Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La implementación de buenas prácticas hace parte del estándar de seguridad del paciente, exigido en la Resolución 3100 de 2019. Además, fortalece la cultura institucional y aporta evidencia ante visitas de inspección o procesos de habilitación y acreditación.
Principales buenas prácticas en seguridad del paciente
1. Identificación correcta del paciente
Usar mínimo dos datos (nombre completo y número de documento) en todos los procesos asistenciales. Evita errores de medicación, cirugía o resultados de laboratorio.
2. Comunicación efectiva entre profesionales
Asegurar la entrega de turnos, la información crítica y las instrucciones terapéuticas con claridad y oportunidad. El uso de herramientas como SBAR mejora la transferencia segura de información.
3. Cirugía segura
Aplicar el protocolo de las 3 pausas (verificación antes de la anestesia, antes de la incisión y al final del procedimiento) y confirmar sitio, procedimiento y paciente correcto.
4. Uso seguro de medicamentos
Revisar interacciones, dosis, vías de administración y evitar confusiones con medicamentos de aspecto similar. Implementar doble verificación cuando sea necesario.
5. Prevención de caídas y úlceras por presión
Valorar riesgos en cada ingreso y aplicar medidas preventivas como barandas, calzado antideslizante y cambios de posición programados.
6. Higiene de manos
Aplicar la técnica correcta en los 5 momentos establecidos por la OMS. Es la medida más efectiva y sencilla para prevenir infecciones.
7. Participación activa del paciente
Involucrar al usuario y su familia en los cuidados, explicando los procedimientos y fomentando la consulta frente a dudas o inquietudes.
⁂ ¿Cómo promover estas prácticas en la institución? ⁂
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Capacitar y sensibilizar de forma continua
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Integrarlas en protocolos, rutas de atención y formatos
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Supervisar su cumplimiento mediante rondas o auditorías
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Establecer indicadores de seguimiento
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Reconocer al personal que las aplica correctamente
En conclusión, cuidar al paciente no es solo atenderlo bien, sino prevenir activamente cualquier riesgo que pueda afectarlo. Las buenas prácticas no requieren grandes inversiones, pero sí voluntad, formación y seguimiento. Son el reflejo de una atención segura, ética y responsable.
